Llovía copiosamente, y un hombre observaba desde su casa de dos pisos la tremenda lluvia. Ya la inundación corría por el vecindario y entraba agua al primer piso de la casa. De pronto paso un helicóptero que le gritó: "¡Oye, súbase al helicóptero!"
"No," contestó nuestro hombre, "yo confío en Dios que nada más suceda."
Cuando el primer piso se anegó, nuestro hombre subió al segundo piso, y volvió a pasar el helicóptero: "¡Oye, súbase... lo llevamos!"
Nuestro hombre volvió a repetir: "Confío en Dios que nada suceda."
Cuando el agua anegó el segundo piso, el hombre se subió al techo, y se repite la historia del helicóptero por tercera vez.
Cuando nuestro hombre llegó a la presencia del Señor le dijo: "Señor yo confié en ti en la inundación para que me rescataras."
El Señor le contestó: "hijo... te envié el helicóptero tres veces y no te subiste."
2 comentarios:
pasa srta que dios es un mal nacido..
me cago en él
La luz de la verdad
Sadhu Sundar Singh
Recordad que el corazón, no la cabeza, es el templo de Dios. Las ideas espirituales y religiosas son cuestión del corazón, no de la cabeza. Si nuestros corazones están llenos de la presencia de Dios, nuestras mentes encontrarán también la iluminación. Nuestros ojos físicos son inútiles, a menos que la luz del día lo cubra todo a nuestro alrededor. Similarmente, nuestras mentes y los ojos de nuestra comprensión no nos sirven para nada sin la espiritual luz de la verdad. La sabiduría y la comprensión de la mente pueden fácilmente tornarse instrumentos del mal si no son controladas por la luz de la verdad espiritual.
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